¿Para qué voy a tener que pelearme?
¿si no me ha hecho nada?
¿Para qué aprender todas esas técnicas?
No solo era tener habilidades con el cuerpo,
Veía que la competición no me gustaba.
Empecé a practicar para encontrar una mejor versión de mi.
Para aprender a hacer rotaciones en el aire con el snowboard,
Para poder defenderme.
Saber que si tengo algún problema voy a tener los recursos para salirme.
Mover el cuerpo de otra manera,
Adquirir la actitud que la mayoría de gente no cree que no tiene.
Descubrí al cabo de un tiempo que había algo al más,
sabía que había algo más.
Aunque no se hablara de ello.
Yo lo que quería era saber pelear.
Detrás de esa lucha, lo que tenía era una lucha interna.
Más que un ganar o un perder.
Saber saciar esa sed de venganza o esa sed por querer conseguir un título,
es algo que he podido conectar con ello con el tiempo.
Eso que te da un arte marcial,
cualquiera que practiques
se ve oculto detrás de unas repeticiones
Unos movimientos que automatizan tu actitud
Esa actitud se ve ofuscada por
las luchas callejeras,
apuestas en las veladas de boxeo,
o de MMA.
El medallismo de las olimpiadas.
Hay un movimiento muy grande entorno al dinero que genera toda esa afición.
El arte marcial como el Taekwon-Do se cultiva desde dentro.
Un campeonato es el reflejo de un entreno que llevas haciendo hace tiempo,
una suma de muchas pequeñas cosas,
Una celebración donde se pone en práctica un estilo de vida.
Un deporte de alto rendimiento es un exceso,
Una borrachera,
Por eso me engorila ver como se consigue hacer una limpieza de tu Ser en un combate de 2 minutos.
El momento en el que entregas todo en la técnica,
en tu coreografía con un adversario imaginario proporcional a ti.
Por eso digitalizo el Taekwon-Do,
para hacer que las escuelas tengan más visibilidad,
para hacer escuelas de artes marciales online.
Para digitalizar nuevas experiencias y llevarlas al mundo offline.
Es una practica que comparto por aquí.